Inteligencia Emocional
El siguiente artículo es redactado por un
profesional en la salud mental, quien utiliza lenguaje técnico a un nivel medio
para que los lectores tengan una fácil comprensión. Todos los lectores pueden
realizar comentarios, los cuales son recibidos con agrado. De igual forma,
otros profesionales de la salud mental pueden dejar sus aportes. Este espacio
es creado para informar y sensibilizar sobre generalidades de la salud
emocional y mental.
Estamos iniciando un
año nuevo y con esto, muchas personas tienen propósitos nuevos. Con el afán de
inspirar a las personas a que uno de esos propósitos sea mejorar la empatía, la
tercera entrada de este blog y primera del año, estará enfocada en la
inteligencia emocional.
Se requiere un alto
grado de inteligencia emocional para poder ser empático con los
familiares/amigos o incluso conocidos que sufren alguna enfermedad mental y que
actualmente están bajo tratamiento psiquiátrico y terapéutico. ¿Por qué menciono
esto? Porque como hice énfasis en las entradas anteriores, parte de la cultura
guatemalteca es desestimar este tipo de enfermedades por falta de conocimiento,
estigmas y temores.
El término de “Inteligencia Emocional” fue propuesto por Peter Salovey (Psicólogo Social) y su colega John D. Mayer en 1990. Ambos proponían que la inteligencia emocional es la “habilidad para mejorar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos en acciones”1.
El término de “Inteligencia Emocional” fue propuesto por Peter Salovey (Psicólogo Social) y su colega John D. Mayer en 1990. Ambos proponían que la inteligencia emocional es la “habilidad para mejorar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos en acciones”1.
Más tarde, el
psicólogo y escritor, Daniel Goleman (1995), define la inteligencia emocional
como “la capacidad de reconocer nuestros
propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar
adecuadamente las relaciones”2.
Con base a estas dos
definiciones, podemos resumir que la inteligencia emocional es reconocer los
propios sentimientos y los de otras personas, teniendo el debido respeto de los
mismos, así como también, saber expresar lo que piensas y sientes de forma clara
para crear mejores relaciones sociales. Esta cuenta con dos bloques:
a. Capacidad para la auto-reflexión: Identificar las propias emociones y regularlas de
forma apropiada.
b. Habilidad para reconocer lo que los demás están
pensando y sintiendo: Habilidades sociales,
empatía, asertividad, comunicación no verbal, entre otras.
La inteligencia
emocional se desarrolla a partir de los patrones de crianza de cada persona;
por tal motivo, unos la desarrollan más que otros. Para aprender a desarrollar
y mejorar esta habilidad, necesitamos conocer algunos componentes
indispensables de la inteligencia emocional:
- Actitud positiva: Ser positivo en todo momento y área de la vida. Esto no significa que no está permitido tener una mala percepción de algunas situaciones en la vida cotidiana, sino que se realice un esfuerzo genuino por ver los beneficios que cada situación nos enseña.
- Conciencia emocional: Ser conscientes del estado de ánimo y los pensamientos que tenemos acerca de esos estados de ánimo.
- Autocontrol emocional: Es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada, teniendo buenas estrategias de enfrentamiento a situaciones estresantes, capacidad de autogenerarse emociones positivas.
- Competencia social: Es la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas, lo que implica habilidades sociales, capacidad de comunicación, empatía, respeto, asertividad, etc.
- Competencia para la vida y bienestar: Es la habilidad para afrontar satisfactoriamente los desafíos de la vida, adoptando comportamientos apropiados y responsables. Acá podemos incluir fijar objetivos realistas, toma de decisiones, búsqueda de recursos, ayuda, etc.
Dos de los componentes
más importantes cuando hablamos de inteligencia emocional son la empatía y la asertividad. Estas nos ayudan a comprender de manera más abierta
como otras personas se sienten, a tratar de tener una idea más concreta de cuál
es la situación que están viviendo y expresar nuestro apoyo.
1. La empatía:
Es la capacidad de experimentar y comprender las emociones que otra persona está sintiendo.
Es una actividad que se asienta en el hecho de compartir el estado emocional de
la otra persona. Entender por qué los demás se siente como se sienten,
constituye el fundamento básico de la capacidad para establecer relaciones
sociales exitosas.
Los tres elementos que permiten la aparición
de la empatía son:
- La atención
- La sensación de bienestar mutuo
- La coordinación no verbal
2. La asertividad:
Esta parte de las habilidades sociales es
la que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los
derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. Nos ayuda a compartir
nuestras ideas de una manera coherente sin utilizar lenguaje pasivo-agresivo.
¿Cuáles son los principios básicos de la
asertividad?
- Respeto por los demás y por uno mismo – Trata al otro con respeto.
- Ser directo – Comunicar sentimientos, creencias y necesidades de forma clara.
- Ser honesto – Verdadera expresión de los sentimientos, opiniones y preferencias sin menospreciar a los demás.
- Ser apropiado – Se necesita un espacio, un tiempo, un grado de firmeza, una frecuencia, etc.
Teniendo descritos estos componentes,
empezaremos a crear nuevos y mejores hábitos para tener una inteligencia
emocional adecuada. Puedes tomarte el tiempo necesario para analizar cada uno
de ellos y decidir en qué área de tu vida deseas empezar a ponerlos en práctica:
1. Reconocer los propios sentimientos y los de los demás:
Tener conocimiento para expresar exactamente cómo te
sientes y ponerlo en palabras. Es necesario ser empático, es decir, “ponerse en
los zapatos de los demás” y sentir lo que el otro siente. Por último, se debe reconocer
las expresiones y el lenguaje no verbal de las personas, para interpretar como
se sienten y obtener toda la información posible de ello.
2. Expresar correctamente las emociones y pensamientos:
Al reconocer las emociones y sentimientos propios es
más fácil que sepas que tienes que hacer o como tienes que comportarte. Podrás
expresar tus emociones y pensamientos de forma más honesta contigo mismo y con
los demás. Se debe regular la intensidad con la que serán expresadas y hacerlo
de forma justa.
3. Ser fuerte y no ofenderse con facilidad:
La principal característica es ser firme al momento de
recibir críticas y/o comentarios de cualquier índole. Las mismas no se toman
personal y sabrás diferenciar entre y opiniones constructivas y destructivas.
4. Reconocer cuando existen equivocaciones y rectificar:
Equivocarse es innato del ser humano y de todo proceso
de aprendizaje. Por esta razón se debe aprender de los errores en lugar de reaccionar
como víctima. Es apropiado pedir perdón cuando sea necesario si alguna acción ha
podido afectar a otras personas de manera.
5. Saber pasar la página
y no anclarse al pasado:
No existe una regla o
fecha específica para tener cambios en nuestra vida, lo cual incluye cambios
conductuales, cuidados en la salud en general, y en especial, empezar a ser
empáticos con las personas que tenemos a nuestro alrededor. Ser amables con
otros no es nada difícil, recordemos que cada uno vive batallas diferentes, que
muy pocas veces nos atrevemos a compartir. Ser empáticos y asertivos nunca está
de más. Tengamos el coraje de ser apoyo para otros y también de dejar que otras
personas nos ayuden en nuestro proceso de sanación.
Infórmate y ayuda.
Débora Guidos
Licda. en Psicóloga.
1 Fuente: Bisquerra, Rafael (2020). “La inteligencia emocional según Salovey y Mayer”. http://www.rafaelbisquerra.com/es/inteligencia-emocional/inteligencia-emocional-segun-salovey-mayer.html
2 Fuente: Universidad Politécnica de Valencia –UPV– (2019). “Inteligencia emocional”. España. Servicio Integrado De Empleo.




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